Los pies descalzos permiten a los niños sentir el suelo mientras caminan, lo que significa que es más probable que ajusten sus movimientos porque tienen un contacto más directo.

Los pies informan del mundo que les rodea, tocan con ellos todo lo que tienen a su alcance, los manipula con sus manos y los lleva a la boca, cuyas terminaciones nerviosas sensitivas son mucho mayores.

El movimiento físico y el estímulo sensorial de los bebés, a través de los pies descalzos, son factores de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo, del desarrollo musculoesquelético y del desarrollo intelectual del niño. Los niños reciben numerosa información mediante los pies descalzos, como, por ejemplo, sensibilidad en cuanto a la temperatura, texturas diferentes y, un montón de información que les beneficia.